Una divertida poesía que si la interpretas y la dinamizas les encantará a los niños:
EL VAMPIRO
Era una noche muy oscura,
había un castillo muy grande,
¡de repente! se abrió una puerta (inggg)
salió un vampiro (ja,ja,ja)
sacó un cuchillo...y dijo...
¡unta mantequilla! ¡unta mantequilla!
